#EnLaMira: Cuando la pobreza entra por la puerta

0 Submitted by on Mon, 22 August 2016, 23:14
A través de las voces de sus protagonistas, les comparto, en reportaje especial para Antena305.com,  las impresiones de mi viaje a Nicaragua para construir viviendas en zonas de extrema pobreza. Con las imágenes –divididas en dos videos- promuevo la toma de conciencia de la importancia de solidarizarse en equipo frente al frío y la miseria. El especial lo complemento con algunas notas  vivenciales que transcribo en este espacio. Los videos y una toma de acción pueden verlo al final del post.

 

Trabajamos por mucho tiempo de manera conjunta.

Trabajamos por mucho tiempo de manera conjunta.

No fue un viaje improvisado. En realidad comenzamos la campaña hace casi un año atrás. Desde entonces, visualizaba como podía hacerlo diferente. Pueden leerlo en este post “¡Wake Up mi gente! Juntos Podemos”

                      Hasta que llegó el día

En mi imaginación había previsto aquel encuentro tan ansiado como un momento de alegría. Tenía muchas ganas de conocer a mi familia asignada, la de  Ángela Vargas, una joven nicaragüense de 38 años de edad, al frente de una numerosa familia -11 miembros en total- viviendo  en un espacio de apenas 18.37 x 12.46 pies cuadrados.

¡Bienvenidos a mi casa! ¿En qué puedo ayudarles?, rápido y entusiasta nos dijo cuando vio llegar a la cuadrilla conformada por cuatro integrantes.

Cada noche, en esa pequeña casa, conviven seis adultos y cinco niños cuyo ingreso mensual es de $280,89 USD; sin embargo, la actitud de todos era de mucha algarabía y tranquilidad como si nada faltara.

Angela Vargas, nuestra dulce anfitriona

Angela Vargas, nuestra dulce anfitriona

El problema de vivienda, como pueden ver en los videos, es grave. Y aquí entra la participación de este tipo de organizaciones non profit, como Habitat for Humanity o TECHO, que en esta oportunidad tenía la meta  de construir casi 30 hogares.

Aunque las viviendas son de transición, las herramientas que se usan en su construcción son las básicas y  no precisamente las más modernas para levantar una casa. Cabe destacar que las mismas son donadas y muchas desgastadas por tanto uso; es más, trabajamos hasta con pequeños envases para excavar los huecos.

Envases plásticos, algunos implementos de trabajo.

Envases plásticos, algunos implementos de trabajo.

                                         Pobreza en clave

Pobreza no solo se limita a no tener una cesta de consumo básica, en realidad, es tener escasez en todo. Además de carecer de los servicios esenciales comunitarios, tienen escuelas en malas condiciones, no poseen espacios recreacionales, hay desempleo, se mantienen con trabajos informales, falla la electricidad y las carreteras están en malas condiciones que empeoran cuando llueve.

Le podemos sumar, la falta de programas de atención a grupos vulnerables, especialmente mujeres, jóvenes, niños y ancianos.

El Paraíso, comunidad ubicada en Tipitapa, Municipio de Managua, a pesar de que es una zona netamente ganadera y de que se encuentra en la Cuenca de Los Lagos, refleja todo este tipo de penurias. Tiene problemas de agua y dicen los pobladores  que la falta del líquido potable es frecuente y  puede ser por falta de mantenimiento en los pozos.

“Sí, tenemos problemas, enveces no hay agua, otras sí pero nos acomodamos como venga el día”, (sic) me dice una apenada Maryuri.

Maryuri,siempre alegre.

Maryuri,siempre alegre.

Luego, al transcurrir las horas, Maryuri, esa joven tímida, de apenas 21 años  y dos hijos, se había convertido en una risueña compañera  de construcción y hasta vio en mí su confidente para contarme sus asuntos más íntimos.

Ya saben, cosas de mujeres que no podía terminar de escuchar porque a lo lejos se oía al jefe de cuadrilla “chicas a moverse que quedan 14 huecos por abrir y apenas llevábamos uno”.  Después de un:

Pero ¿en qué estás pensando muchacha? dejé varios consejos de lo que debía hacer. Fue mi única opción en ese momento. Ahora su superación es una responsabilidad personal. Entonces, ahí cabe que la pobreza deja de ser netamente monetaria; difícil que gobierno alguno llegue a ese nivel.

                                      De los derechos sociales

¿A qué le temes?, pregunté en otro momento a Ángela.

-A perder todo esto, es poco, pero es lo único que tengo-  dijo confusa.

Las viviendas antes de llegar la cuadrilla.

Las viviendas antes de llegar la cuadrilla.

Transformar en derechos sociales los bienes y servicios para que tengan una vida digna es un poco complejo, ellos tienen déficit de casi todo. Ya lo sabía, lo he estudiado, leído, reflexionado pero acercarme y  observar de cerca la pobreza me lo ratifica y me deja una sensación de ser más humana.

Probablemente, este no sea el caso más dramático. Pero por todas partes, veía rostros parecidos y seguramente con historias interesantes.

                                                                        Mi novio Anthony

Anthony es muy vivaz. Es además, muy servicial. Con apenas 4 años corría calle abajo a buscar una panela de hielo para que pudiéramos tener agua fría.  Hicimos click rápidamente, fue como amor a primera vista. Su espontaneidad me cautivó. Recuerdo algunas breves conversaciones.

Anthony, el de los ojitos azabache.

Anthony, el de los ojitos azabache.

En mi bolso llevaba barras energéticas, de esas que saben a rayos, y las llevé para cubrir un poco mi hambre cuando ésta me atacara. Anthony miraba. Al rato no se contuvo

-¿Qué comes? sonrió pícaro.

-Unas cosas horribles, anticipé.

-¿Por qué tú te la comiste y no me diste?, advirtió.

-Porque no te iban a gustar, dije intentado mantener la risa.

-¿Cómo tu sabes ah, cómo tú sabes que no me gustarán ah?, replicó.

Quedé muy mal parada. Entonces le entregué el resto de mis snacks: maníes, almendras, chocolates.

Su sonrisa fue como un sol, aquello me reconfortó.

En otro momento:

¿Por qué tienes esos ojos tan bellos y me miras así de lindo?, pregunté.

-¿Te gustan mis ojos?, dijo tendiéndome sus manos con un gesto de quitárselos y entregármelos

-Te los regalo, aclaró con orgullo.

Fin de nuestra historia de amor. Ojalá algún día pueda volver a verlo.

                                                                     De vuelta a la rutina

Al regreso...

Al regreso…

Vaya, qué grata sorpresa. Fueron tres días intensos. La noche fue cayendo y en el hotel, mientras preparaba mi regreso, estaba conmovida. Había llegado el final. Me quedo con el saludo de Maryuri para que vuelva y no la olvide.

La gran lección es que todos juntos  con un granito de arena podemos hacer un verdadero cambio social.

Finalmente, quiero mostrar mi gratitud a todos aquellos que de una u otra manera estuvieron cercanos al proceso de creación de esta historia.

¡Ah! Una última idea: no te esfuerces en hacer grandes misiones altruistas pudiendo hacerlo con sencillas acciones diarias. Click To Tweet

Nos seguimos leyendo en la red!!!

Belkis_firmaBlack

Copy Protected by Chetan's WP-Copyprotect.